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Disciplina positiva en la crianza

Lunes, marzo 5th, 2012

Ahora que a Ana, de tres años y medio, ya no le queda nada de bebé y nos vamos adentrando en su educación, ha habido momentos en los que me he encontrado sin herramientas. En un momento como este, en el que ella necesita reafirmar su personalidad me asaltaron las dudas. Por supuesto que quiero que sea una persona con criterio propio y capacidad para tomar sus propias decisiones, pero ¿cómo se combina eso con hacer que se ponga los zapatos o que desayune algo en menos de tres horas de tiempo?

Buscando bibliografía sobre cómo educar de una manera respetuosa, encontré que los métodos autoritarios generalmente gozan de falta de bondad y que a los métodos permisivos les falta firmeza. Es entonces cuando me he adentrado en leer sobre disciplina positiva donde la actitud, “Amable pero firme”, es el lema.

La Disciplina Positiva (desarrollada por Adler, Dreikurs, Lott y Nelsen) tiene los siguientes principios:

1.     Ayuda a los niños a tener un sentido de conexión. (Pertenencia y significado).

2.     Es respetuosa y alentadora. (Amable y firme al mismo tiempo.)

3.     Es efectiva a largo plazo. (Considera lo que el niño está pensando, sintiendo, aprendiendo y decidiendo acerca de él mismo y de su mundo y qué hacer en el futuro para sobrevivir o prosperar.)

4.     Enseña importantes habilidades sociales y de vida. (Respeto, preocupación por los demás, solución de problemas y cooperación, así como las habilidades para contribuir en su hogar, su escuela o su comunidad.)

5.     Invita a los niños a descubrir sus capacidades. (Alienta el uso constructivo del poder personal y la autonomía.)

Y sobretodo nos da a los padres muchas herramientas con las que podemos actuar cuando estamos en el conflicto con nuestros hijos. Os dejo aquí las principales:

Herramientas de Actitud:

- Los niños que se portan mal son niños desanimados.

- Los niños hacen las cosas mejor cuando se sienten mejor.

- Los errores constituyen excelentes oportunidades para aprender

- Trabaja para mejorar, no para alcanzar la perfección.

- Hay que ganarse al niño, no ganarle.

- Céntrate en los resultados a largo plazo.

- Busca soluciones, no culpabilices.

- Comprende el significado de la disciplina. La disciplina no es sinónimo de castigo, el verdadero significado de la disciplina es el de educar.

- Trata a los niños con dignidad y respeto. De ese modo los niños se sentirán mejor y se comportarán mejor.

- Los niños te escuchan si primero tú les escuchas a ellos.

- Fíjate en el mensaje escondido detrás del mal comportamiento.

Con el mal comportamiento los niños pueden perseguir algunos de estos objetivos erróneos: llamar la atención, tener el poder, venganza o asunción de incompetencia. Si comprendemos lo que el niño quiere decir con su comportamiento podremos ayudarle.

- Da a los niños el beneficio de la duda:

- Un respiro para iluminarse. El pararse a pensar, el retirarse y relajarse puede hacer ver los problemas desde otra perspectiva.

Herramientas de Acción:

- Asegúrate que el niño recibe el mensaje de amor y respeto.

- Permite al niño desarrollar percepciones de que es significante y aceptado.

- No hagas cosas por los niños que puedan hacer solos.

- Formula preguntas de curiosidad. Hacer preguntas para que el niño observe sus propios sentimientos.

- Implica a los niños en las soluciones.

- Celebra reuniones familiares. En ellas los niños aprenden a solucionar conflictos y problemas y a ayudarse los unos a los otros.

- Resuelve los problemas ellos solos.

- Establece rutinas con los niños.

- Ofrece opciones limitadas.

- Reorienta el poder. Dejar que los niños participen y ayuden les permite también ejercer poder, no solo obedecer.

- Di: “Me doy cuenta”.Si ves que el niño no ha hecho algo, p. ej.: recoger los juguetes, es mejor decir: “Me doy cuenta de que no has recogido tus juguetes”, en vez de “¿Has recogido tus juguetes?”

- Céntrate en las soluciones.

- Crear una rueda de opciones.

- Utiliza las emociones honestamente.

- Enseña las diferencias entre lo que los niños sienten y lo que hacen.

- Asume las responsabilidades que tienes en el conflicto.

- Escúchale reflexivamente: A la hora de escuchar es bueno parafrasear las palabras del niño.

- Escucharles activamente: En la escucha activa, escuchamos los sentimientos escondidos entre las palabras haciéndole ver que entendemos sus sentimientos.

- Supervisa, supervisa, supervisa.

- Distrae y/o reorienta: En vez de prohibirles hacer algo es preferible decirles u orientarles sobre lo que pueden hacer.

- Utiliza las 4 R para recuperarse de los errores:

Reconocer que se ha cometido un error, Responsabilizarse de lo que se ha hecho mal, Reconciliarse (pidiendo perdón) y Resolver (buscar una solución conjuntamente.

- Mantente al margen de las peleas.

- Pon a todos los niños en el mismo barco. No dar la razón a ninguno de los contendientes de una pelea (aunque se esté seguro de quién es el culpable). La solución al problema la han de encontrar entre los dos.

- Tómate un tiempo para enseñar.

- Decide lo que vas a hacer. Es bueno decidir cómo se va a comportar uno ante un conflicto y hacérselo saber al niño. Por ejemplo, aparcar y dejar de conducir si los niños se pelean en el coche.

- Sigue hasta el final. Hay que ser amable pero firmes y llegar hasta el final en el uso de las estrategias positivas.

- Menos es más. Cuanto menos se hable más eficaz se es. Hay que dejar que las acciones hablen más alto que las palabras.

- Utiliza señales no verbales. El uso de señales no verbales (p. ej.: un vaso bocabajo en la mesa indicaría que hay que lavarse las manos antes de comer), sobre todo si participan los niños en su elección, puede aumentar la motivación para realizar las tareas cotidianas.

- Di: ” Cuando……, entonces”. Es más eficaz decir: “Tan pronto como acabes los deberes verás la TV”, que “Si acabas los deberes, verás la TV”.

- Enseña consecuencias naturales.

Es bueno que el niño experimente las consecuencias naturales de sus actos. Una consecuencia natural es algo que sucede debido a lo que el niño ha elegido, sin que el adulto haya hecho nada.

- Enseña consecuencias lógicas.

Para que una consecuencia lógica no sea un castigo deben cumplirse las 3 R: Las consecuencias lógicas deben ser Relativas (deben estar relacionadas con el comportamiento), Respetuosas (deben aplicarse sin cólera, fuerza ni humillación) y Razonables (deben parecer razonables al adulto y al niño).

- Anima en lugar de dar recompensas o elogios.

Animar a los niños les lleva a la autoconfianza mientras que elogiar les hace dependientes de los demás.

- Las pagas no se relacionan con las tareas.

Las pagas se deben dar sin relacionarlas con las tareas.

- Haz que los niños se impliquen en las tareas domésticas.

Los niños deben participar en las tareas de la casa y una buena manera de planificarlas es en las reuniones familiares.

- Abrázale.

Esto puede por sí solo cambiar la actitud tanto del padre como del hijo.

- Dedícale tiempo.

Dedicar todos los días unos minutos extra hace que los niños se sientan aceptados e importantes y les permite compartir experiencias y sentimientos.

Ahora mismo estamos “en prácticas” y unos días sale mejor que otros, pero desde luego que algo ha cambiado en casa.

Os apunto aquí bibliografía que me ayuda:

- BLOG: Respetar para educar.

- CÓMO EDUCAR CON FIRMEZA Y CARIÑO. DISCIPLINA POSITIVA de

NELSEN, JANE

- DISCIPLINA POSITIVA DE LA A A LA Z. 1001 SOLUCIONES PARA LOS PROBLEMAS COTIDIANOS EN LA EDUCACION de VV. AA.

Jornadas internacionales de educación y crianza

Martes, febrero 1st, 2011

La Serrada son un grupo de padres y madres que desde el año 2004 están trabajando la búsqueda y difusión de otra forma de criar, lejos de los patrones educativos que ellos recibieron.

Este año han organizado las IV Jornadas Internacionales sobre educación y crianza, con conferencias en muchas ciudades del mundo. En España en concreto, tendrán numerosas sedes. Teneis toda la información:

http://laserrada.org/jornadas/cuartas-jornadas/

Marta

Laura Gutman en España

Jueves, enero 27th, 2011

Gira de Conferencias de Laura Gutman en España 2011  “Nuestras Infancias Reflejadas” 

Barcelona Lunes 21 de Febrero

Valencia Martes 22 de Febrero

Sevilla Miércoles 23 de Febrero

Bilbao Jueves 24 de Febrero

Santa Cruz de Tenerife Viernes 25 de Febrero

Las Palmas de Gran Canaria Sábado 26 de Febrero

Está dirigido a: maestros, profesores, educadores, mediadores, médicos, psicólogos, asistentes sociales,  comadronas, doulas, enfermeras, dirigentes políticos, pensadores, padres y madres, y toda persona que desee  contribuir a organizar un mundo más amable.

Teneis toda la información en: http://www.organizamos.org/GIRA%20LAURA%20GUTMAN%20ORGANIZAMOS.htm

Marta

Vuelven los cuentos en azul y rosa II

Miércoles, enero 26th, 2011

Rosa Rius

Cristina Ramos, maestra de educación infantil, psicóloga y asesora de formación del profesorado en el CEP de Granada, ha creado una herramienta para que los profesores tengan en cuenta los elementos sexistas de los cuentos analizando los contenidos, el lenguaje, las ilustraciones, etcétera, y luego decidan si lo cuentan o no y, si lo hacen, elijan cómo. Su experiencia es que los cuentos no sexistas son, hoy por hoy, minoritarios. “Revisamos todos los cuentos de la Biblioteca de Andalucía y concluimos que sólo 40, de unos 3.000, eran no sexistas”, afirma Ramos. Explica que, por una parte, los cuentos que más gustan en la infancia son los llamados de hadas, los tradicionales, y esos, como han puesto de manifiesto diversos estudios, no tienen en cuenta la perspectiva de género. Pero cree que muchos cuentos nuevos tampoco cuidan mucho este aspecto “y a veces resulta que la historia no es sexista pero le dan ese sesgo las ilustraciones –los niños aparecen jugando con coches y las niñas con muñecas, o la madre en la cocina al lado del bebé y el padre con la cartera y las llaves del coche en la mano– o el lenguaje utilizado”, apunta. En su opinión, los cuentos de ahora han actualizado los estereotipos sobre el trabajo o las tareas de casa, pero no los rasgos emocionales, y a los personajes masculinos se les sigue dotando de fortaleza, vitalidad, agresividad y pasión por la aventura, mientras que a los femeninos se les atribuyen rasgos de protección, bondad y sensibilidad. “Ese sexismo sutil es más peligroso, porque los niños y niñas se socializa con los cuentos viendo que todos los hombres son valientes y activos y las mujeres sumisas, pasivas o frívolas, y de manera inconsciente y acrítica identifican esos valores como positivos, y así reforzamos un esquema social desigual”, advierte Ramos.

También Virginia García-Lago, profesora de Psicología de la Educación y del Desarrollo en la Universidad Camilo José Cela de Madrid, cree que uno de los problemas de muchos cuentos nuevos que se presentan como igualitarios es que no han actualizado los rasgos de personalidad “y resulta que la madre trabaja fuera de casa y el padre colabora en las tareas domésticas pero la madre sigue siendo tierna y dócil y el padre valiente”. En su opinión, al personaje femenino siempre se le acaba desvirtuando. “La protagonista femenina de Harry Potter, Hermione Granger, comienza siendo famosa por ser la chica más inteligente de su clase, valiente y leal, pero al final de la historia lo que se destaca del personaje es que se ha enamorado; siempre surge el final de novela rosa”, ejemplifica.

Y los mensajes que emanan de los cuentos no son baladíes. “Todos asociamos manzana con Blancanieves, zapato de cristal con Cenicienta y alfombra con Aladino; todo lo que se transmite vía cuentos resulta difícil de olvidar, y eso los hace peligrosos”, dice García-Lago. Hace unos años comprobó, con un trabajo de campo en varios colegios, cómo después de escuchar el cuento de La Cenicienta, todos los niños a los que se pedía que dibujaran una persona realizando alguna tarea del hogar representaban una figura femenina, mientras que en las clases donde se contó un cuento inventado sin estereotipos de género, una parte de los alumnos (el 12%) dibujó una figura masculina. “El cuento es uno de los recursos didácticos más potentes de los que disponemos; con ellos socializamos, inculcamos ideas, transmitimos modelos…”, subraya Cristina Ramos. Pero tampoco cree que los cuentos nuevos sean la panacea: “El peligro es que sean tan políticamente correctos que no cuenten nada”. García-Lago coincide en que el problema de los cuentos centrados en los valores es que no enganchan, no tienen fuerza ni magia, son trocitos de la vida cotidiana “y los niños nunca te piden que se los vuelvas a contar”. En otras ocasiones, critican las especialistas consultadas, se incluyen personajes a modo de “mujer-cuota”, simplemente virilizando al personaje femenino.

De ahí que muchos maestros y especialistas en literatura infantil reivindiquen los cuentos tradicionales a pesar de su contenido sexista. “Los cuentos clásicos son poderosísimos; Piel de Asno está lleno de sexismo y racismo, pero es una historia de liberación femenina y una advertencia de que podemos sufrir abuso sexual por parte de alguien cercano, como el padre”, afirma Virginia Imaz, creadora y contadora de cuentos y fundadora del grupo de teatro Oihulari Klown. Reivindica los cuentos tradicionales, con tramas fuertes y grandes valores, “contados con alientopropio, cuidando el lenguaje y la entonación, porque las palabras no son neutras ni inocentes, los niños y niñas notan si tú censuras lo que estás contando, y también saben si son historias que hacen referencia al pasado, a cómo se hacían antes las cosas; lo más sexista de todo es que el lenguaje no sea inclusivo, que se utilice el masculino universal y se deje a las niñas fuera”, dice Imaz. Coinciden con ella las maestras consultadas. “A veces basta dramatizar las escenas sexistas cambiando los elementos masculinos por femeninos para que los niños lo vean ridículo y se rían; otras veces la solución es cambiar el final y que la princesa diga al príncipe que no se casa con él porque ni siquiera le conoce y, además, prefiere ir a estudiar al extranjero”, sugiere Ramos. “No se trata de dejar de lado los cuentos tradicionales o los sexistas, sino de formar lectores y lectoras críticos que disfruten con la lectura y sean capaces de interpretarlas en sus coordenadas socio-históricas, entendiendo que el momento actual responde a otros parámetros en los que no debe establecerse ninguna discriminación entre niños y niñas”, afirma María Rosal Nadales, profesora de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Córdoba. Y enfatiza que, a pesar de las nuevas corrientes del mercado, la literatura infantil ha avanzado en todo lo relacionado con los estereotipos, y hay editoriales, padres y madres, y maestros y maestras que se esfuerzan a la hora de elegir las lecturas para los niños.

Vuelven los cuentos en azul y rosa I

Miércoles, enero 26th, 2011

Rosa Rius

‘Cuentos de Princesas’, ‘Cuentos Rosas Brillantes’, ‘Cuentos para niñas’, o ‘Esther y su mundo’, una colección “femenina” sobre la vida cotidiana de una escolar británica que data de 1971 y que acaba de recuperarse para las niñas españolas del siglo XXI. Un vistazo a la sección de libros de unos grandes almacenes basta para comprobarlo: cada vez hay más cuentos diferenciados para niñas; muchos, rosas o con lentejuelas. ¿Qué ha pasado con los esfuerzos para promover modelos igualitarios en la literatura infantil?

“El sector del libro infantil sigue siendo el más marcado por el género, claramente”. Así se expresa Iolanda Batallé, directora editorial de La Galera y profesora del máster de Edición de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, y reconoce que incluso las editoriales más comprometidas con políticas no sexistas están sucumbiendo a la moda de las colecciones para niños y para niñas. “Hay un bombardeo comercial; aquí y en el mercado internacional el 80% de las grandes apuestas en las ferias son colecciones para niños y para niñas, y también en todo lo relacionado con las licencias de los millones de princesitas Disney; se está creando mucho material marcado por razones de sexo desde el principio y, al final, incluso editoriales como La Galera, pioneras en libros no sexistas, entramos en las colecciones diferenciadas porque acaba mandando el mercado”, explica Batallé.

Pero ¿por qué? ¿Dónde están las normas que regulaban modelos equitativos en la literatura infantil? ¿Qué ha pasado con todo aquel movimiento en favor de princesas que se salvaban solas y de príncipes que podían llorar? “Lo que pasa es que se ha caído en manos del mercado; como ha disminuido la alerta sobre el avance de estos valores, los libros siguen ahora las leyes del mercado, y el mercado es conservador”, resume Teresa Colomer, directora del máster de Literatura Infantil y Juvenil de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Y explica que el retroceso en los valores de igualdad en la literatura infantil tiene que ver con un movimiento social más amplio que vemos también en el fenómeno de las top-model, en las protagonistas del cine o los videojuegos: mujeres decididas, que han ganado en autonomía y agresividad, pero que reiteran los tópicos de una feminidad del pasado y buscan lo de siempre, gustar al varón, al que acaban sometidas. Es el auge de lo que denomina, de forma muy gráfica, princesitas con tatuaje, una puesta al día, con el barniz de los piercings y del descaro sexual, de la literatura rosa de otros tiempos.

Colomer explica que los estudios realizados a partir de los años 70 en los que se denunciaban los modelos sexistas que se ofrecían a niños y niñas en los libros dieron sus frutos, y algunos países anglosajones elaboraron normas editoriales para impedir que hubiera colecciones diferenciadas y para que los modelos que se ofrecían fueran más equitativos. Como reacción surgió un movimiento de producción de libros infantiles que se esforzó por ampliar los valores de cada sexo y por ofrecer un reparto más equilibrado de los papeles sociales. “Se avanzó hasta el punto de cuestionarse si los cuentos podían ir por delante con sus valores de lo que estaba asumido socialmente o aquello era ya adoctrinamiento”, explica la profesora de la UAB. Considera que luego, en los años 90, pareció que la mujer ya había avanzado mucho y hubo cierta relajación en el discurso igualitario, al tiempo que se comenzó a plantear que todo lo femenino había quedado relegado, que la igualdad había llegado por la vía de convertir a las niñas en niños de segunda clase. “Y ahora, para recuperar lo femenino, hemos ido hacia atrás y, en vez de mejorar a esos niños de segunda con los valores femeninos, hemos vuelto a las chicas sometidas, a la subliteratura rosa, a la mujer de toda la vida pero con tono del siglo XXI”, señala. Y es en ese panorama social en el que sitúa las estrategias de mercado que llenan de lentejuelas los libros para “niñas muy femeninas”.

Entonces, ¿no se ha avanzado? ¿Los autores de nuevos cuentos perpetúan los valores y los estereotipos sexistas? “Claro que se ha avanzado, y se crean historias de chicos antihéroes y protagonistas femeninas que llevan la batuta de su vida; también se crean colecciones donde los roles familiares están actualizados; pero no deja de sorprenderme la cantidad de manuscritos que llegan con roles cavernícolas, y de autores jóvenes, de 30 y 40 años”, responde la directora editorial de La Galera.

En el 2006, Rosa María Pérez Grau, maestra de la escuela Gloria Fuertes, de Dos Hermanas (Sevilla), analizó la igualdad de sexos en veinte cuentos infantiles sacados de Los cuentos de la Media Lunita, de A.R. Almodóvar Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2005, y sus conclusiones no dejaron lugar a dudas. Encontró que el número de personajes masculinos es muy superior, pues sólo en cuatro de los veinte relatos analizados aparecen personajes femeninos, y es porque son protagonistas, pues las mujeres no aparecen como personajes secundarios ni en las ilustraciones. En el 90% de los casos la mujer aparece subordinada al hombre, incluso cuando se trata de reinas o princesas, y actúa como respondiente, no como iniciadora de conversaciones o acciones. En cambio, en ninguno de los cuentos revisados un hombre se somete a una mujer, aunque sí a otros hombres. Y el 80% de las mujeres que salen en esas historias se dedica a tareas domésticas, mientras que el 75% de las actividades intelectuales planteadas (por profesión o por resolución de conflictos) corresponden a hombres. A pesar de los datos de su análisis, Pérez Grau cree que la literatura infantil ha avanzado y que, como en muchos centros escolares se promueven planes de igualdad, los profesores también están más pendientes de los contenidos sexistas de los cuentos y reaccionan ante ellos buscando historias diferentes, cambiando el final u ofreciendo varios finales para promover un espíritu crítico.