Posts Tagged ‘hijos’

La Empatía

Jueves, julio 7th, 2011

No es fácil ponerse en los zapatos del otro o al menos no lo es hacerlo bien.

Hace poco me enviaron un extracto del libro “Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y como escuchar para que sus hijos le hablen”. En él Adele Faber y Elaine Mazlish explican como empatizar algo que utilizamos en nuestro vocobularío del día a día, pero que es realmente difícil de conseguir.

“Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y como escuchar para que sus hijos le hablen”

“Imagínese que está en la oficina. Su jefe le pide que haga un trabajo extraordinario. Lo quiere encima de la mesa al concluir la jornada. Usted tiene intención de ocuparse de él inmediatamente pero, debido a unas urgencias imprevistas se olvida por completo. Tanto se complica todo que apenas le queda tiempo de comer.
Cuando junto a algunos compañeros, se dispone a marcharse a casa, se presenta el jefe y le reclama el trabajo terminado. Intenta explicarle en dos palabras el día excepcionalmente ajetreado que ha tenido. Él le interrumpe. Con una voz fuerte, desabrida, le grita: ¡No me interesan sus excusas! Para que diablos cree que le pago? Para pasar todo el día sentado sobre su trasero?. Al verle abrir la boca dispuesto a hablar dice: ¡Cállese! Y se aleja del ascensor.
Sus compañeros fingen no haber oído nada. Termina de recoger sus papeles del despacho y sale por fin. Camino de casa se encuentra con un amigo. Esta tan trastornado que no puede evitar contarle lo que le acaba de pasar.

Su amigo trata de “ayudarle” de ocho maneras diferentes

1. Negación de los sentimientos:

“No veo por qué te afecta tanto. Es una bobada sentirse así. Probablemente lo que ocurre es que has magnificado todo el asunto. No puede ser tan grave como haces que parezca. Venga, sonríe, cuando lo haces estás mucho más guapo”.

2. La actitud filosófica:

“Mira la vida es así. Las cosas no siempre salen como uno quiere. Tienes que aprender a tomártelo con más calma, en el mundo no hay nadie perfecto”

3. Un consejo:

“¿Sabes lo que deberías de hacer? Mañana por la mañana ve directo al despacho del jefe y dile “Señor tal, admito que estaba equivocado” Luego ponte manos a la obra y termina ese trabajo que has descuidado hoy. No te dejes atrapar por los mil imprevistos que surgen siempre. Y si eres un poco listo y quieres conservar el empleo, procura que no vuelva a sucederte nada parecido.

4. Preguntas:

“¿Qué urgencias has tenido exactamente para olvidar el encargo especial de tu jefe?
“¿No has pensado que se pondría hecho un basilisco si no te dedicabas a ello inmediatamente?”
“¿Te había ocurrido ya alguna vez?”

5. Defensa de la otra persona:

“Comprendo la explosión de tu jefe. Probablemente está sometido a grandes presiones. Tienes suerte de que no pierda los nervios más a menudo”

6. Lástima

“Oh! Pobrecillo. ¡Es horrible! La verdad es que me dan ganas de llorar.

7. Psicoanálisis de aficionado

“Se te ha ocurrido pensar que la auténtica razón por la que te has alterado tanto es que tu jefe representa esa figura “paterna” en tu vida? A lo mejor tu jefe ha despertado esos miedos infantiles al rechazo que te brindaba tu padre si te comportabas mal.

8. Una actitud vehemente (Intento de solidarizarse con los sentimientos del otro):

“Jolines, que experiencia tan desagradable! Soportar un ataque como ese delante de terceras personas debe haber sido terrible”
 

Cuando estamos dolidos o irritados por algo, lo último que deseamos escuchar es si a alguien le ha ido peor, advertencias, consejos, filosofía, psicología o la opinión de otra persona. Esa clase de argumentos solo consiguen empeorar nuestro estado. La lástima nos deprime, las preguntas nos ponen a la defensiva y lo que más exaspera es oírnos decir a nosotros mismos que no deberíamos de ponernos así.

Pero si alguien me escucha verdaderamente, si se conciencia de verdad de mi dolor interior y me da la oportunidad de hablar más a fondo de lo que me aflige, enseguida comienzo a sentirme menos crispada, menos confundida, mucho más capaz de hacer frente a mis sentimientos y a mi problema.

El proceso no es distinto en nuestros hijos. Ellos también pueden ayudarse a sí mismos si encuentran un oído atento y una actitud solidaria. Pero el lenguaje de la solidaridad no brota naturalmente. No forma parta de nuestra “lengua materna”. La mayoría de nosotros hemos crecido con los sentimientos desestimados o denegados.

Espero que os haya gustado.

Con todo esto que llevo y se me han olvidado los ojos de la nuca.

Jueves, junio 30th, 2011

Han llegado los días de disfrutar de la piscina, la playa, descansar en el campo a la sombra….

El otro día vi en la piscina a una mamá con sus tres hijos, los dos mayores entraban y salían de la piscina y al pequeño lo estaba amamantando. Podía ver su cara pidiendo que le crecieran dos ojos en la nuca para poder dar a basto. Ella llevaba un carrito dónde tras dar el pecho a su bebé se quedó profundamente dormido pero, ¿cómo podría hacer para no dejar sólo al bebé en una piscina pública y seguir vigilando a los otros dos?.

Le hablé de los portabebés ergonómicos y le pareció una buena idea…. Dentro de todos los que existen hay muchos que pudieran servirle, pero tres especialmente sin duda le facilitarían las cosas.

Por un lado la bandolera para el agua de Mis Canguritos. Con ella podria meterse en el agua en la piscina si hiciera falta, además el tejido con factor de protección 50 mantiene al bebé a salvo de las quemaduras solares (eso sí, ojo con las partes de su cuerpo que quedan sin cubrir y no olvides ponerle un “gorrete”.)

Por otra parte los niños ya eran suficientemente mayores y sabían nadar así que una buena opción es el fular Calin Bleu de gasa que es fresquito para que el bebé se eche una buena siesta sin perder de vista  a unos o a otros.

Por ultimo, los Kangas son portabebés de telas africanas que puedes usarlo casi de tantas formas como imagines. Tan pronto es pareo, como toalla como portabebé y también ocupa muy poco espacio.

Los portabebés, como puedes ver, son una opción estupenda para no tener que llevarte la casa a cuestas cada vez que salgas a disfrutar de un refrescante momento. En cuanto al carrito, si te parece cómodo llévatelo, nunca viene mal y te puede ayudar para que tu bebé descanse en algún momento o incluso llevar en la bandeja de abajo algún juguete, las toallas, los bañadores de cambio….

Sobre todo no te dejes en casa las ganas de pasartelo bien y disfrutar de la crianza sea dónde sea.

¿Por qué usar un portabebé si ya tengo un buen carrito?

Jueves, marzo 10th, 2011

Muchas de las personas a las que les hablamos de los portabebés, ya sean fulares, bandoleras, mei tais o mochilas ergonómicas nos dicen, “ya, si está muy bien, pero es que yo ya tengo un carrito para mi bebé”, pero una cosa no quita la otra.

El uso de un portabebé ergonómico no sustituye al de un carrito ni al revés, es perfectamente compatible utilizar ambos. Muchas veces con los avances, los diseños o incluso la publicidad nos cerramos en el uso de un carrito y haciendo esto nos limitamos nuestras posibilidades de disfrute.

Voy a poner unos ejemplos para que veais la compatibilidad de ambos.

- Vas de viaje y llevas tu carrito, de pronto desde el coche, veis un pueblo precioso de estilo medieval con un montón de cuestas y millones de escaleras y un antiquísimo suelo empedrado. Os miráis y decís buf, y vamos a parar con el carrito por estas calles…. Es el momento ideal para usar un portabebé en lugar de pasar de largo y perderos la oportunidad de conocer un sitio precioso.

- Quedas a comer con unos amigos o acudes a un evento familiar en el que vais a un restaurante, tu bebé se va a echar la siesta y en el capazo se encuentra la mar de agusto, si solo tuvieras un portabebé tendrías que comer con tu bebé encima que a lo mejor no es lo que más os apetece ni a ti, ni a tu bebé, que dormido en el carrito con la capota echada está mas alejado de los ruidos de platos y cubiertos.

- Tenemos dos hijos que se llevan entre sí en torno a los 15 ó 20 meses. El mayor, si anda es muy poquito así que para poder llevar a dos en un carrito tienes que buscar un carro gigante o gemelar que dificilmente cabe en muchos ascensores. Llevando al pequeño en un portabebé puedes seguir saliendo tranquilamente de paseo sin tener que hacer un gran despliegue.

Ninguno de estos ejemplos implica que se deba usar solamente una cosa u otra, si no que ambas son posibles y las podemos utilizar en la medida que nos convenga.

Los portabebés requieren una inversión mucho menor que un carrito último modelo con el diseño más moderno y funcional que a veces no cumple con la practicidad que te da algo tan sencillo como un fular. Quizá el truco está en la medida que la economía lo permita encontrar el equilibrio y poder tener de todo.

El otro día una mamá nos preguntaba ¿y cuanto tiempo puedo tenerle metido en un fular?. No existe un mínimo ni un máximo, tú y tu bebé sois quienes marcáis ese tiempo. En un fular, al igual que si lo tienes en brazos, puede que el bebé empiece a revolverse y a impulsarse hacia atrás, y si lo dejas en su manta de juegos o en el parque o incluso en su carrito se pasa un buen rato jugando a su aire. Está claro que es lo que necesitaba. Nos gustaría insistir que mientras va en un portabebé el niño adopta su postura natural llamada “de ranita”, de hecho, si os fijais al dejarlo boca arriba en la cuna o en el capazo sube hacia arriba las piernas, esto es un acto reflejo para mantener la curvatura de la espalda.

En nuestra tienda online de portabebés ergonómicos puedes encontrar una gran variedad de portabebés con distintos usos y precios para que elijas el que mejor encaja con tu familia.

Diez cosas que he aprendido de mis hijas

Jueves, marzo 3rd, 2011

10 cosas que he aprendido de mi hijo

10 cosas que he aprendido de mi hijo es un carnaval de blogs cuyo propósito es hacernos reflexionar, compartir, reír, emocionarnos y facilitarnos una mirada en retrospectiva acerca de cuánto hemos aprendido desde que emprendimos el camino de la maternidad.”

Yo desde que soy mamá he aprendido:
1-A ver con otros ojos las cosas cotidianas, como que el codo desaparece cuando estiramos el brazo o que los aviones pintan en el cielo. A maravillarme con las pequeñas cosas y con la naturaleza.

2-Que es mucho más divertido bailar moviendo el culo y haciendo aspavientos, que siguiendo el ritmo. He aprendido a cantar sin tener vergüenza, a dramatizar cuentos y a inventar juegos de la nada.

3-He aprendido a tener paciencia,!ni yo no sabía que la tenía!

4- Que puedo vivir durmiendo muuucho menos de lo que pensaba y que no afecte a mi humor (esto lo tengo aún en prácticas).

5-He aprendido a valorar más a mi madre.

6- A ser multifunción (como las fotocopiadoras :D ) y a hacer todo con una mano si la situación lo requiere.

7-Que hay cosas que no son tan importantes como creía y que sólo tengo que preocuparse de las cosas que de verdad lo merecen.

8-Que puedes hacer y deshacer planes sobre la marcha y no pasa nada. A vivir cada momento de manera consciente.

9-Que el orden no es imprescindible en mi vida y tampoco ir peinada, planchada…

10-Que soy una persona muy afortunada por la familia que tengo y que ser mamá es lo mejor que me ha pasado.

¡Os quiero bichitos!


Qué es mejor, ¿un fular elástico o uno tejido?

Miércoles, febrero 2nd, 2011

Muchas de las personas que van a comprar o regalar un fular nos hacen esta preguntá, qué es mejor, ¿un fular elástico o uno tejido?.

Ambos son buenos, no hay uno mejor que otro. Bien es cierto que el fular elástico, tiene un límite de uso que el tejido no, me explico. El fular elástico es ideal para recién nacidos pero cuando el bebé alcanza aproximadamente los 9 kg de peso y al ser una tela elástica, hace un efecto rebote que no es cómodo para llevarlo en largos paseos. Por otro lado está pensado para llevar al bebé delante, por tanto, si nuestro bebé empieza a ser curioso pronto, no le va a gustar no poder ver claramente lo que hay a su alrededor.

Es por esto que el fular tejido es el más versátil de todos los portabebés ergonómicos, admite nudos delante, detrás, a la cadera…. y el uso puede ser desde recién nacido hasta los 3 años aproximadamente o hasta que vuestro hijo no quiera. ¡Después puede usarse incluso como hamaca!La utilidad que se le da a un fular además de practicar el porteo es tan ilimitada como nuestra imaginación, como manta en el campo, en la playa, hacer una casa con cojines….

Lo mejor sería no tener que elegir entre un elástico y un tejido, poder tener uno de cada y aprovechar las ventaja de cada uno de ellos según el momento que nos encontremos en la crianza de nuestros hijos.